Amamos el misterio
Casa de citas/ 278
Amamos el misterio
Héctor Cortés Mandujano
Un compadre me cuenta sobre el currículum laboral de un tipo: “Fue policía del estado y policía federal: un verdadero delincuente”.
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El amor es sólo un nudo de deseos irrealizables
Jerzy Andrzejewski
Leo de Jerzy Andrzejewski, Las puertas del paraíso (Universidad Veracruzana-Conaculta, 2010): un ejército de niños sólo armados de la seguridad de su líder niño, Santiago, que van caminando sin ver hasta Jerusalén para liberar el sepulcro solitario de Jesús de manos de los turcos infieles; la novela está escrita en dos oraciones (una larguísima, separada sólo por comas, que dura más de cien páginas y concluye con punto y aparte, y la otra muy breve, que es el final de la historia). De este libro, estas ideas (p. 94): “No es la mentira sino la verdad lo que destruye la esperanza”.
Y este alud de alfilerazos (p. 101): “Es difícil amar a alguien que no sea un misterio impenetrable, pero cuando en la persona no hay nada de misterioso es igualmente difícil amarla, porque el amor es búsqueda y descubrimiento, aspiración e incertidumbre, prisa y espera, espera impaciente, pero siempre espera, el amor es ese estado particular y único de nuestros deseos, sean puros e impuros, ese estado particular y único de nuestros deseos que, al buscar sus propia satisfacción, se obliga a no traspasar el límite extremo de la extrema satisfacción, porque el amor, que por su naturaleza es necesidad imperiosa de satisfacción, no es eso, no es satisfacción y jamás podrá llegar a serlo”.
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Dice Leopoldo Alas Clarín en Para vicios y otros cuentos morales (Conaculta, 1998), citando la sabiduría popular (p. 52): “Deja la lujuria un mes y ella te dejará tres”.
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Pensar es mucho más amplio que resolver problemas
Edward de Bono
He leído varios libros de Edward de Bono. Aprende a pensar por ti mismo (Paidós, 2009) trata también, como los demás, sobre los procesos del pensamiento. Dice (p. 27): “Nos abrimos paso encajando las nuevas experiencias en casillas (o principios) procedentes del pasado. Esto sería muy adecuado para un mundo estable donde el futuro fuera igual que el pasado, pero es totalmente inadecuado para un mundo cambiante donde las casillas viejas no tienen lugar. En vez de juzgar hemos de diseñar nuestro camino hacia adelante”.
No quejarse, aconseja (p. 289): “Los buenos vendedores aprenden fácilmente a tratar a la gente según como sea. No vuelven a la oficina y se quejan de que la gente sea muy estúpida. ¡Si son tan estúpidos será más fácil vender!”
Contactos: hectorcortesm@gmail.com
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