
Ser de buena madera
Como a manera de cascada vinieron a su mente una diversidad de situaciones y retos que había tenido, personales y familiares y cómo había salido adelante, siempre con apoyo de sus familiares y amistades.
Como a manera de cascada vinieron a su mente una diversidad de situaciones y retos que había tenido, personales y familiares y cómo había salido adelante, siempre con apoyo de sus familiares y amistades.
Verónica pensó en voz alta: ¡Agua de coco! Un oasis para este calor, mientras sonreía para sí, disfrutando aún lo refrescante de la bebida.
Agradecida con ese amor incondicional que los caninos suelen brindar en todo momento. Esos instantes fueron un gran regalo, el día ajetreado se había esparcido. Permanecieron ahí un rato más. Leonor terminó su tisana con una grata sensación en su corazón.
Sintió una sensación poco grata, qué pasaba en la ciudad, por qué había cambiado tanto. Asomó a su mente la palabra desarrollo, ¿era acaso esa la razón?
Mariela estaba ahí contemplando el paisaje, absorta en la belleza de éste y consciente del hermoso regalo de apreciar los valiosos instantes en la vida.
En su contemplación había descubierto la magia que podía provocar la lluvia, desde cómo el verde decoraba las montañas, cómo los árboles despertaban con sus hojas más resplandecientes.
¿Con qué resuenan cuando leen, escriben o escuchan la palabra ausencia? ¿Alguna ocasión se han preguntado cómo las ausencias forman parte del entramado de nuestras vidas, de nuestro día a día?
Sintió el corazón contento, su rostro sonreía. De nueva cuenta empezó a columpiarse, disfrutando mientras iba ascendiendo, al tiempo que agradecía ese reencuentro, esa mirada hacia su niña interior.
Mientras cerraba los ojos recordó la imagen del paso a desnivel, sonrió para sí y se dejó arrullar con los latidos de su corazón.